domingo, 18 de septiembre de 2011

En un día de estos en que suelo pensar, vuelve a ser el día menos pensado. Nos hemos cruzado, has decidido mirar a los ojitos marrones que ahora van a tu lado. Desde el momento en el que te conocí, presumiendo con prisa, tiempo de silencio te juro que a nadie le he vuelto a decir que tenemos el record del mundo en querernos. Por eso esperaba con la carita empapada, que llegaras con rosas, con mil rosas para mí. Porque ya sabes que me encantan esas cosas, no importa si es muy tonto, soy así. Y aún me parece mentira que se escape mi vida imaginando que vuelves a pasarte por aquí, donde los viernes cada tarde como siempre, la esperanza dice quieta y quizás sí. Escapando una noche en un bostezo de sol, me pediste que te diera un beso. Con lo barato que sale mi amor, ¿qué te cuesta callarme con uno de esos? Pasaron seis meses y me dijiste adiós, fue un placer coincidir en esta vida. Ahí me quedé con el alma en el corazón, y en la otra excusas que ni tú entendías. Me pongo a pensar que el amor verdadero es tan sólo el primero y empiezo a sospechar que los demás, son sólo para olvidar.